Lo que se liga con perro...
Paseo con Galleta por las afueras de la periferia madrileña. Como cualquier rincón de la capital del reino, está lleno de gente caminando, corriendo, montando en bici o destrozando el mobiliario urbano.
Por la misma acera por la que yo avanzo se acercan tres señoras jubiladas a paso presuroso cuando, de repente, una de ellas mira a Galleta y huye despavorida corriendo campo a través ante el estupor de sus amigas.
A un kilómetro de distancia, la señora grita “¡¡Qué miedo!! ¡¡Me da mucho miedo el perro!!”
Yo, sujeto a la fiera y llamo su atención para que, con sus superpoderes, Galleta no mate a esta señora con los rayos X que emanan de sus ojos o con el fuego que sale de su garganta...
He aquí la bestia:

A mi me dijeron “ya verás cómo ligas con perrito” y en lo que llevo de mes, he discutido con una gitanilla porque Galleta se ha metido en una fuente, una señora ha estado al borde del infarto por el terror que voy sembrando, hemos huido por el parque Juan Carlos I ante el temor real de ser linchadas por practicar Galleta el sano deporte canino de “robo de zapatos” y hace dos días un señor intentó hacer blanco en nosotras con una cometa.
Definitivamente... creo que nunca he tenido tantos enemigos anónimos.
Si a todo esto le unimos que yo, cuando saco al perro, me visto como una indigente que hubiese sido pisoteada por dos manadas de bisontes, el único sector de la población mundial con el que podría ligar es el de los muertos, los musgos y los líquenes.
Manila
Pues no.
No me han secuestrado los teleoperadores de Movistar para inmolarme. Tampoco estoy contando los chicles que hay pegados las baldosas de la Puerta del Sol, ni tejiendo una colcha.
Tengo taaaanto trabajo que ya ni me estreso, sin embargo mi cebrero está saturado de tantas cosas en las que pensar, de tal modo que me olvido cosas tan importantes como peinarme o respirar. Hay días que creo que ya he echado de comer a Galleta y me sorprendo cuando la pobre se come (literalmente) la alfombra porque no, no ha comido. Otros días, los más, ante la duda... come 5 veces.
Las vacaciones están cerca y es mi único consuelo. Este año toca el sur de Francia y, por supuesto, Galleta se viene a sembrar el terror entre las orondas ocas.
Mamá Tirita acaba de volver de Gandia de estresarse en la playa (sí, de estresarse, que mi madre sólo se estresa en vacaciones) y ahora está recordando con melancolía su viaje por Italia:
- Claro, que Roma es muy bonito, pero anda que no es bonito Venecia, Florencia o Manila...
- ¿Manila? ¿Cuándo has estado tú en Manila?
- Pues el año pasado, que fuimos a Roma, Venecia, Florencia y Manila...
- ¿Y no será Milán?
- Ehmmmm
Eso sí: de porcelana.
Podría hablar del ¿dudoso? gusto y del "horterismo" en grado sumo que practica mi familia, pero sirva un foto de claro ejemplo.
He aquí:
Glorioso día familiar
Volvemos Mamá Tirita y yo de un agotador día en familia.
Mientras el sol languidece e intento que mi coche no se meta por los barbechos, mi señora madre es capaz de matar de aburrimiento a los líquenes... "rucu-rucu" y "blabla" es lo único que mi cerebro percibe.
"... porque la semana que viene vamos a la fábrica de Danone a ver cómo se hacen los yogures que seguro que es algo bonito de ver...que tu tía trabajó en la fábrica de tomate triturado y echaban los tomates que estaban pochos, a sabér que le echarán a los yogures... y por cierto, tu primo "el imbécil" se ha comprado un apartamento para ir en vacaciones en Castellón, en el sitio este donde iba el anterior presidente del gobierno... ¿cómo se llama?... ese del PP... ummmmmmm... el del bigote y la parálisis facial... que no me acuerdo... ¡¡Hernán Cortés!!..."
El retonno

Esta mañana, mientras Galleta corría por casa arrastrando la alfombra y todo lo que había sobre ella, yo recogía, desayunaba y acababa de vestirme. Todo a la vez, como hacen las madres.
Mientras me pongo los calcetines, Galleta me trae el mando de la tele para que se lo lance, que le gusta mucho más el ruido que hace al caer que el de las pelotas de tenis.
Galleta, no.
Suelta el mando y me arranca el calcetín.
Le quito el calcetín y me quita el zapato.
Qué gratificante es tener perrito.
Me paseo por la casa con los dos móviles en una mano y la taza del té en la otra buscando mi bolso, últimos pasos rutinarios antes de salir de casa: finiquitar mi desayuno y guardar los móviles. El bolso no aparece en los sitios normales así que supongo que está donde suele estar todo en mi casa:
A) La nevera.
B) La cama de Galleta.
¿Dónde carajo estará mi bolso? siempre lo pierdo... y no te olvides, Tiri, de llevarte las gafas de ver que al final te vas a quedar como un topo... y esto pringoso que hay en el suelo ¿qué demonios será? A ver... ¡Ah! ¡Mira! ya sabemos dónde esta el plátano que me iba a llevar a la oficina... céntrate: el bolso.
Inmersa en estos pensamientos estaba yo cuando por fin avisto el bolso en la tercera balda de la estantería, lejos de cualquier perro de 15 kilos y de la altura de una cabra.
¡Corre Tiri, que no llegas! Ya está, los móviles al bolso y ahora el último sorbo de té.
Cuando he ido a apurar la taza, me he dado cuenta de que me estaba llevando a la boca los móviles ¿y mi té?
Pues sí. Dentro de mi bolso, descansa la taza en posición horizontal mientra el té con leche está ahogando a mi gafas, a mi monedero, a las llaves del coche...
Soy un complemento (indirecto)
El domingo, me levanto a las 8 de la mañana cuando Galleta reclama su momento de asueto.
Me visto con prisas a ver si consigo salir de casa antes de que "se abran las compuertas" y, con los pelos revueltos, que me dan un cierto aire a una cacatúa, me bajo a pasear a Galleta y aprovecho para ir a comprar el periódico y el desayuno.
Arrastrando los pies hasta el quiosco me doy cuenta de que no llevo los calcetines en los pies pero sí en los bolsillos del chubasquero.
Llegamos al paso de cebra y, a pesar de que lo único que pasa por la carretera son cardos rusos, nos paramos para cogerlo por costumbre. Miro a Galleta que no deja de bostezar y aprovecha la parada para echar un sueñecito mientras pienso en lo gratificante que es tener perrito y la somnolencia que provoca. Supongo que, si pudiese plasmar sus pensamientos en lenguaje artículado, Galleta estaría pensando algo así como "Dios, que vergüenza me estás dando con esas pintas de indigente cochino".
Dos minutos después seguimos allí. Galleta dormita y yo tengo los siquientes pensamientos "inteligentes": "Dios mío, tiene tres meses y ya es un perro mediano. Va a ser una vaca-perro o un perro-pony. Me tendré que mudar de casa o comprarme otro sofá. Al menos la podré utilizar de sherpa para ir al Mercadona. ¿Y será feliz? Cómo me gustaría ser un perrito para tener una vida plena con sólo comer y pasear. Sólo los perritos y los filósofos pueden tener una vida plena limitando su existencia a estas dos actividades... pero los filósofos piensan y tienen que parecer inteligentes... Mira Galleta, parece boba ahí durmiendo sentada... y yo, yo sí que parezco gilipollas..."
De repente un coche para a mi lado. Una cabeza pegada a un cuerpo asoma por la ventanilla y grita ¡¡Galleta!!.
En circunstancias normales Galleta daría un salto y se encaramaría al hombro del interfecto cual periquito, pero debe de tener tanto sueño que se limita a bostezar.
Detrás de mis legañas veo a un muchacho que no reconozco y sólo alcanzo a decir "¿Perdona?"
Él se apea del coche para acariciar a la indiferente Galleta que sólo quiere volver a casa a dormir.
Por fin me explica que no nos conocemos y que una vez le vi "pero de lejos" y que todo el mundo (con perro, espero) en el barrio habla de Galleta y que tenía muchas ganas de conocerla y que qué mona es y que qué grande se va a hacer y que... blablabla.
NO ME LO PUEDO CREER.
He pasado de ser persona a ser única y exclusivamente un accesorio de Galleta.
M.I.A. - Paper Planes
Lo increíblemente idiota que es el ser humano
En serio, reivindico mi derecho a ser machista o razonable o... o... un queso.
Leo esta noticia y no quepo en mí del asombro que me produce ver cómo la estulticia campa a sus anchas por el mundo.
Parlamento europeo busca terminar con "lenguaje sexista"
Que si ya es bastante complicado aprender idiomas en circunstancias normales, hablar o escribir teniendo en cuenta todas estas chorradas, se va a hacer imposible. O me cambio de sexo o me mutilo hasta no poder hablar ni escribir ni con las cejas.
Y digo yo ¿las mujeres DE VERDAD nos quejamos por esas cosas? Es decir, alguna de vosotras se siente excluida cuando alguien dice "el hombre es un animal racional"? ¿Y las mujeres qué se supone que somos? ¿Sillas con tetas? No es un problema del lenguaje, señoras, es un problema de autoestima.
¿Vamos realmente a poner una queja porque "El cerebro" sea de género masculino? a partir de ahora tendremos que decir a nuestros amigos entre chascarrillos "no tienes masa craneo encefálica, ser humano" en vez de "eres imbécil, chaval".
Dejemos que la lengua evolucione por sí sola, que es como tiene que evolucionar.
También adelantaríamos tiempo y evitaríamos muchos problemas si castrásemos a todos los hombres (perdón, "personas con pene").
¿Y ahora el presidente del gobierno qué será? Me temo que los telediarios van a ser mucho más largos.
Yo me niego.
Directamente.
Por favor, decidme que en realidad las mujeres no somos así...
MP3|Spoon - Don't You Evah